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lunes, 23 de diciembre de 2019

Peor qué... ¿qué?

- No lo entiendo, Danny, ¡es que no lo entiendo! - le doy una patada al tronco que tengo delante, que evidentemente no se mueve 

- No hay nada que entender, es decir, no es tan difícil. Estamos en guerra, han reclutado a muchos, ¿por qué te sorprende que a mí también?

- Es que... es que... - aprieto la mandíbula para que no se me escapen ni las lágrimas ni la rabia. No quiero discutir con él - ¡Es que tú no sabes hacer nada de eso!

- ¿De... eso? - se ríe, para quitarle peso - ¿Qué es algo de eso, Jacky?

- Pues... pues de lo que se haga en la guerra, ya sabes. ¡Si ni siquiera sabes zurcir tus propios calcetines! 

- Ya ves, tendré que aprender. Además, no será tan malo, en nada de tiempo me tendrás de vuelta, ni siquiera Gina y Abie me echarán de menos

- Pues me voy contigo - me doy la vuelta y echo a andar para la casa

Estoy muy enfadada, no sé si pegarle o abrazarle con tanta fuerza que no pueda despegarse de mí. No escucho nada a mi alrededor, nada en absoluto. Mis pensamientos me gritan en los oídos, me retumban.

- Jacky - sus brazos me rodean por la espalda y me quedo quieta

- ¿Qué quieres? ¿no ves que tengo que hacer el petate?

- Jacky - me gira despacio y pone su cara a la altura de la mía - No puedes venir

- ¿Y por qué no? Yo sé hacer muchas cosas, puedo cocinar algo que no sea muy difícil, puedo limpiar, coger huevos, cuidar animales, soy silenciosa, sé zurcir, pued...

- Hermana - me aprieta ligeramente los hombros - La guerra no es sitio para mujeres

- ¿Y por qué no?

- Porque... 

- ¿Ves? ¡No hay ningún por qué! Me iré contigo y se acabó - sonrío y vuelve a pararme, esta vez más serio y tajante

- No irás a ninguna parte, no es sitio para las mujeres porque a los hombres pueden matarnos pero a vosotras os hacen cosas peores

- ¿Peores que matarnos? - niego con la cabeza, nunca le había visto tan serio. Contiene el aire, me mira fijamente y entonces comprendo a lo que se refiere y mi mirada se cae al suelo - Pero... pero no me verán... yo... seré invisible y...

Me abraza. Nos quedamos en silencio un rato. Ni siquiera el rumor del viento y las hojas nos interrumpe. 

- No quiero que te pase nada - le devuelvo el abrazo, entre lágrimas

- Jacky, no me pasará nada, tú me enseñaste a ser invisible, ¿te acuerdas?

Se ríe y me da un beso en la cabeza. Es horrible siendo invisible. No quiero que me recuerde llorando así que me río muy de mentira. Ya mejoraré. 

- Más te vale... porque si no iré a buscarte




lunes, 23 de septiembre de 2019

Soy una sombra

- Ni siquiera se te ocurra Abie, ni-se-te-ocurr... ¡maldición! - corro detrás de ella, no ha colado eso de mantenerle la mirada y acercarme despacio, ni siquiera lo de hablarle con voz dulce. Corre como si la persiguiera el diablo

- ¿Qué pasa Jacky? ¿vencida por una gallina? - tumbado contra un árbol, dando tajos con la navaja a un trozo de madera, como suele ser, me mira con una mueca burlona

- ¡Ni en sueños! 

- Abie no piensa lo mismo...

Dirijo la mirada a mi plumífera enemiga. Se ha parado y vuelve a mirarme fijamente, con ese bamboleo repetitivo del cuello. Juraría que se está riendo de mí la muy...

- No sé de quién me hablas... - miro hacia mi hermano mientras me acerco despacio, caminando de lado como quien no quiere la cosa, a mi oponente - Yo no veo a Abie por ningún sitio

- Pues créeme, ella sí te está viendo a ti

- Soy silenciosa como una sombra... nadie es capaz de seguir mis movimientos... - susurro y hago temblar la voz, como cuando nos contamos cuentos de fantasmas

Sin previo aviso salto encima de Abie. Bueno, intento saltar encima de Abie. Hay que reconocerle que tiene clase. Pega un saltito y me esquiva. Yo mastico barro y ella se aleja moviendo el trasero emplumado.

- Menuda sombra estás hecha...

- Dame tiempo - me levanto sonriente y me quito el barro de la cara y el pecho - Tengo catorce, en... mmm... ¡tres años! Sí, en tres años ni me verás venir, seré la mejor recogiendo huevos y cazando gallinas

- Te creo Jacky - se levanta y me tira algo, lo que estaba tallando - Deberías lavarte, vamos a comer

Se aleja sonriente y miro lo que ha lanzado y he cogido en el aire. Es una gallina, de madera. Supongo que podría decir que es la primera que cojo al vuelo.

La llamaré Gina. Gina la gallina.