- Ni siquiera se te ocurra Abie, ni-se-te-ocurr... ¡maldición! - corro detrás de ella, no ha colado eso de mantenerle la mirada y acercarme despacio, ni siquiera lo de hablarle con voz dulce. Corre como si la persiguiera el diablo
- ¿Qué pasa Jacky? ¿vencida por una gallina? - tumbado contra un árbol, dando tajos con la navaja a un trozo de madera, como suele ser, me mira con una mueca burlona
- ¡Ni en sueños!
- Abie no piensa lo mismo...
Dirijo la mirada a mi plumífera enemiga. Se ha parado y vuelve a mirarme fijamente, con ese bamboleo repetitivo del cuello. Juraría que se está riendo de mí la muy...
- No sé de quién me hablas... - miro hacia mi hermano mientras me acerco despacio, caminando de lado como quien no quiere la cosa, a mi oponente - Yo no veo a Abie por ningún sitio
- Pues créeme, ella sí te está viendo a ti
- Soy silenciosa como una sombra... nadie es capaz de seguir mis movimientos... - susurro y hago temblar la voz, como cuando nos contamos cuentos de fantasmas
Sin previo aviso salto encima de Abie. Bueno, intento saltar encima de Abie. Hay que reconocerle que tiene clase. Pega un saltito y me esquiva. Yo mastico barro y ella se aleja moviendo el trasero emplumado.
- Menuda sombra estás hecha...
- Dame tiempo - me levanto sonriente y me quito el barro de la cara y el pecho - Tengo catorce, en... mmm... ¡tres años! Sí, en tres años ni me verás venir, seré la mejor recogiendo huevos y cazando gallinas
- Te creo Jacky - se levanta y me tira algo, lo que estaba tallando - Deberías lavarte, vamos a comer
Se aleja sonriente y miro lo que ha lanzado y he cogido en el aire. Es una gallina, de madera. Supongo que podría decir que es la primera que cojo al vuelo.
La llamaré Gina. Gina la gallina.
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