Es decir, algo raro sí que es pero al fin y al cabo yo cumplo órdenes y si tienen que destinarme durante poco tiempo, pues bueno, a mandar. Lo único que lamento es tener que dejar atrás a Dugarry, pero algo me dice que volveré.
El tal Hemingway se esfuerza considerablemente por ponerme al día sobre "El Club", una especie de asociación de gente que quiere hacer el bien y que tienen... él lo llama "habilidades" que los hacen especiales.
Puaf, me está intentando vender que soy especial, y cuando alguien hace eso es porque quiere algo de ti. Decido seguir escuchándole y todo lo que me dice me suena a alemán, es decir: raro, feo y no entiendo nada.
Nos bajamos de la ambulancia rara y llena de papeles y llegamos a un hotel cerca de París. Me dice que me va a presentar al resto, pero primero a Arthur. Lleva todo el viaje hablando de "Arthur" sin decir nada concreto.
Se llama Ernest, por cierto, Ernest Hemingway, y tiene pinta de que cree que lo sabe todo. Es eso, o yo estoy de mal humor por haber tenido que dejar a Dugarry para vete a saber qué.
Entramos en el hotel y me presenta a Arthur. Arthur Conan Doyle, que parece sorprendido de que no sepa quién es. Bueno, yo soy Jack Hawkins y tampoco me conoce nadie, no hay que indignarse.
Me habla del Club. Insiste en que ellos quieren que acabe la guerra. Claro, y yo también, pero no sé quiénes se supone que son como para conseguir eso.
Se percata de mi cara, así que coge la granada, tira de la anilla y suelta la espoleta: tu hermano está vivo.
Y se queda tan pancho. Y a mí se me encoge el corazón.
Le digo que me lo demuestre. Segunda granada: saca una foto.
La miro fijamente mientras me dice que está en una prisión, que esa foto es de hace unos meses, y que si todo va bien algún día irán a sacarle, a él y a sus compañeros.
Me levanto y le dejo allí. Salgo fuera con la foto. Me tiemblan las manos. Solo tengo buen pulso cuando desactivo minas, cuando corto el alambre. Pero, esto es peor que el fuego cruzado.
¿Está vivo? Esta foto es de hace unos meses, dice. ¿Seguirá vivo desde que le echaron la foto? Está tan delgado, tan triste, tan... tan gris.
Mierda, ya le había perdido. Ya le había llorado. Ya le había odiado por morirse.
Si le pierdo por segunda vez no sé si podré soportarlo.
Pero, ¿y entonces qué, Jacky? ¿qué prefieres? ¿Pensar que es mentira y vivir con la duda... o arriesgarte a tener una posibilidad y fallarle?
Vuelvo dentro y le pongo delante la foto al tipo de la pipa, a Doyle, que me mira levantando la ceja.
Le digo que vale. Me dice que no será hoy ni mañana cuando iremos a por él.
No es que no me importe... pero ya tengo más de lo que tenía hace un rato.
Me presenta al resto. A Chaplin, que dice que es actor, a Ernest, de forma más oficial, y a sí mismo.
Ya tenemos una misión para el club. Algo de espías, de un tal Houdini y de no sé qué más.
Suponemos que es una trampa. Propongo ir a la trampa. A Hemingway le gusta la idea y a mí empieza a caerme bien.
Un club de gente especial... sí que parecen especiales, aunque no sé si de la forma en la que ellos lo dicen.
Un club de raritos.
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