lunes, 30 de septiembre de 2019

Sin punto y final

Parece ser que mañana saldré con Charles de compras, porque hay una... misión importante con un montón de gente del cine. Bueno, yo de eso no entiendo nada, pero si cree que puedo ayudarle pues... en eso consiste esto, ¿no? 

Bajo el ascensor hasta llegar a donde está Curie, quiero ver a Laforêt, si sigue inconsciente o no y qué diablos se le ha pasado por la cabeza. 

Cuando abro Doyle y Curie están hablando, pero me dejan entrar con el teniente y quedarme a solas con él.
Me sonríe con cierta ternura y yo niego repetidas veces. ¿Por qué? ¿Por qué lo ha hecho?

Casi me siento culpable cuando me dice que ha vivido muchos años, demasiados, y que piensa que es el momento de abandonar este mundo. ¿El momento? No puedo ni pensar por lo que habrá pasado, mi teniente, pero si creía que era su destino morir, por esas también era su destino que yo le salvase. 
Si creemos en algo debe ser para todo, no solo para lo que nos conviene.

Me siento mal. Me alegro de que esté vivo, de que esté aquí, respirando, conmigo... y al mismo tiempo no sé qué tipo de persona soy no dando cuartel a quien lo pide.

No sé, supongo que he aprendido a gestionar que la gente haga locuras por sobrevivir, pero, ¿que se dejen morir? Eso sale de la norma de todo lo que se mastica en el día a día.

¿Llorar? No voy a llorar, no pienso llorar. Cojo aire para hacerle prometer que se quedará conmigo, que no me va a dejar a medio camino de todo y nada.

Sonríe. Le duele, lo veo en sus ojos, pero parece que entiende, o quizás solo que asume... que su camino aún no ha terminado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario