martes, 24 de septiembre de 2019

Coge el volante

Está siendo un día largo, pero los ha habido peores y quiero saber cómo está Ernest, así que me dirijo a la enfermería, donde me han dicho que aún lo tienen retenido. Seguro que no lo está disfrutando.

Nada más asomarme veo que Amelia ya está allí con él. Cruzo los dedos y me muerdo los labios, estoy hasta nerviosa, emocionada. Supongo que cuando lees un buen libro pasa algo parecido, quieres ver qué acaba ocurriendo con los personajes y ese tipo de cosas. 

Yo tengo mucha curiosidad por saber qué va a salir de esto. 

Me cuelo y me escondo detrás de una de las camillas. Obviamente no me han visto pero durante un segundo Ernest ha parecido escuchar algo. No a mí, desde luego, a mí no se me ve venir. 

Ahora soy yo quien les escucha a ellos y esto es ridículo. Hemingway se "excusa" diciéndole a Amelia que ella no puede hacerse valer menos que nadie, que es estupenda y blablabla... que no debe ponerse tímida con él ni ser menos que él. En eso estoy de acuerdo, ella no está ni mucho menos por debajo de Ernest, si es que eso se puede decidir de alguna manera. Lo que no puedo creer es que él no se esté dando cuenta de que le están lanzando granadas a bocajarro. 

Ella le dice que he vuelto y él parece ponerse contento. No voy a mentir, me gusta que se alegre de mi llegada, creo que es algo bonito cuando alguien sonríe porque estás tú. Le pide que por favor vaya a buscarme y en cuanto Amelia sale yo saco la cabeza de mi escondite.

- ¿De verdad no lo ves?

- ¿Cuánto rato llevas ahí, Jack?

Me acerco a la camilla, le pregunto cómo está y al ver que ahora mismo su mayor problema es un caso grave de aburrimiento, entro al ataque. 
No sé si no me entiende o se hace el tonto. Ya sé que le he dicho a Amelia que no iba a hablar nada de esto con él peroooo... una ayudita no hace mal a nadie. 
Me dice que es sensacional, que le gusta, pero no como ella pretende gustarle. Es decir "que no es hombre de una sola mujer". Supongo que eso de la exclusividad te pasa cuando te enamoras y claramente él no lo está y dice que no quiere hacerle daño. Sin embargo sigue dándome rabia, ¡si no te gusta, pues díselo, no la tengas en vilo! ¡solo está esperando una respuesta, un beso! Y tú, maldito bobo, ¿sabes lo que quiere y en lugar de decirle lo que ocurre prefieres que esté suspirando por ti? Deja a un lado tu vanidad un momento, y si es tu amiga, habla con ella, o algo, no sé, haz algo.

En plena conversación la puerta se abre y la protagonista de la charla entra. Me mira con los ojos muy abiertos y le digo que debemos habernos cruzado. Parece que cuela. Me dice que debo bajar a hablar con Curie y con Doyle, y no voy a poner muchas más pegas. Además, llegando para la enfermería también me he cruzado con Chaplin, que por lo visto busca un "compañero de misión", así que parece que tengo cosas que hacer.

Me disculpo con los dos y salgo. Luego hago como que voy alejando mis pasos y me quedo detrás de la puerta. ¡¿Qué?! ¡Quiero saber qué va a pasar ahí dentro! Ya, ya sé que no está bien, pero veo tan pocas de estas cosas que no sé, ¿tú dejarías de leer? 

Se quedan hablando unos segundos, apenas escucho lo que dicen pero me asomo y él le planta un beso de esos que deben llamar "de película" en los labios. Wow, qué énfasis. Qué... no sé, no sé si es bonito o es tan floreado que parece falso. De cualquier forma cuando ella se incorpora puedo ver como le tiemblan las piernas desde donde estoy.

Amelia viene hacia la puerta y me aparto. Sale, se aleja y se sienta en las escaleras. No parece especialmente contenta, así que la sigo y me siento a su lado. 

Le pregunto que qué ha ocurrido, y me lo cuenta, pero sigue sin parecer emocionada. Más bien está confundida. Le digo que bueno, Ernest tiene razón, ella no es menos que él, es una tipa estupenda y solo tiene que darse cuenta, que Hemingway me ha confesado que le gusta, pero no como una... relación seria y formal, y que no quiere hacerle daño.

Ella me dice que supone que eso es bueno, y claro que lo es, implica que eres importante para alguien, aunque no de la forma en que tú lo pretendías. 

Me parece un buen momento para contarle que en realidad... bueno, que soy Jacqueline. No es que me apetezca que mucha gente lo sepa, nada más lejos, pero supongo que me he metido un poco donde no me llaman y creo que se lo debo, además, quiero que sepa que puede confiar en mí. A ninguna de las dos nos parece mal tener a otra chica cerca. Quizás algún día sea una amiga, más que una compañera. Ains...

Amelia Earhart, haces lo que quieres a los mandos de tu avioneta. La vida no es más que otra cosa que tienes que conducir por donde te de la gana y puedas. A veces te pedirá que hagas piruetas, que eches combustible, que descanses el motor... pero francamente, no he visto a nadie, a nadie en toda mi corta vida, pilotar como tú.

Coge el volante. Ya está bien de volar bajo.

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